Nov. 17, 2015

The recent movement of 27 governors in the United States to apparently oppose entrance to Syrian refugees to their respective states (CNN, 11/16/2015) revives an embarrassing experience in our country’s history.

During World War II, those of Japanese nationality in the United States were rounded up and placed in confinement. In the aftermath of World War II, apologies and compensation were accorded to the victims of such unfortunate actions. As frequently occurs to families or nationalities, guilt was attributed by association.

In line with the long-standing American tradition, we should strive to determine how we can serve so many who are desperately seeking a new life away from terror and persecution.

The Catholic Church in Iowa has a decades-long history in assisting with the resettlement of refugees from across the globe. Out of respect for human life and dignity, welcoming the homeless and the stranger is a fundamental part of our faith. Refugees are typically among the most vulnerable people in the world, fleeing dangerous situations and looking to protect their families and children. They want to live a normal and safe life.

Each refugee must undergo a vetting process by the State Department and Homeland Security. This process includes personal interviews, extensive security checks in coordination with the National Counterterrorism Center, and pre-departure checks that occur between the initial interview and the date of travel.

Citizens of our country justifiably desire security. It will be achieved by searching out those identified with terrorism whether they be American, European, African, Asian, Middle Eastern or of any other ethnic and national origin. The federal government needs to be vigilant in regard to its responsibility to safeguard our communities against the despicable actions of terrorists.

We appreciate Gov. Branstad’s concern for the safety of Iowans and expect that we can continue to work with the state on a careful process of refugee resettlement.

 

Most Rev. Michael Jackels, Archbishop of Dubuque

Most Rev. R. Walker Nickless, Bishop of Sioux City

Most Rev. Martin Amos, Bishop of Davenport

Most Rev. Richard Pates, Bishop of Des Moines

Refugee resettlement – step by step USCRI

El reciente grupo de 27 gobernadores en los Estados Unidos que aparentemente se oponen a que refugiados Sirios entren en sus respectivos estados (CNN 11/16/2015) revive una experiencia vergonzosa en la historia de nuestro país.

Durante la Segunda Guerra Mundial, aquellos que estaban en los Estados Unidos y que tenían nacionalidad Japonesa, fueron detenidos y encerrados. Luego de la Segunda Guerra, se ofrecieron disculpas y compensaciones a las víctimas de tan desafortunadas acciones. Como sucede frecuentemente con familias o nacionalidades, la culpabilidad se atribuye por asociación.

En línea con la añejas tradiciones Americanas, debemos esforzarnos para determinar cómo podemos ayudar a tantos que desesperadamente buscan una vida nueva alejados del terrorismo y la persecución.

La Iglesia Católica en Iowa tiene un historial de varias décadas en asistir con el asentamiento de refugiados de todo el mundo. En respeto por la vida y la dignidad humanas, el acoger a quienes no tienen techo y a los extranjeros, es parte fundamental de nuestra fe. Los refugiados son generalmente algunas de las personas más vulnerables en el mundo, que huyen de situaciones peligrosas buscando proteger a sus familias y a sus hijos. Quieren llevar una vida normal y segura.

Cada refugiado debe pasar por un intenso proceso de los Departamentos de Estado y de Seguridad Doméstica. Este proceso incluye entrevistas personales, extensas revisiones de seguridad en coordinación con el Centro Nacional de Contraterrorismo, así como revisiones previas a su partida que se llevan a cabo entre las entrevistas y su fecha de viaje.

Los ciudadanos de nuestro país buscan, justificadamente, seguridad. Esto se puede lograr al investigar a aquellos que están relacionados con el terrorismo ya sean americanos, europeos, africanos, asiáticos, de medio oriente o de cualquier otra nacionalidad u origen étnico. El gobierno federal debe estar pendiente respecto a su responsabilidad de proteger nuestras comunidades contra las despreciables acciones de terroristas.

Agradecemos que el Gobernador Brandstadt se preocupe por la seguridad de los habitantes de Iowa y esperamos que podamos seguir trabajando con el estado en un cuidadoso proceso de asentamiento de refugiados.

 

Esta carta fue firmada por el Obispo Pates, Arzobispo de Dubuque Jackels, Obispo de Davenport Amos y Obispo de Sioux City Nickless.